jueves, 2 de septiembre de 2010

Elena Mcmiaü.

De todo, menos yo...

Me autodefino como un tigre; me siento muy capaz de lograr muchas cosas, alcanzo a amasar mi poder, pero la mayor parte del tiempo prefiero descansar. Evado problemas y responsabilidades con la eficacia perezosa de quien ya se acostumbró a perder, y me siento orgullosa de mi “nada” 3 días en la semana. Me gustan los desafíos, me apasiono con facilidad en los ámbitos que me gustan e ignoro con extrema frialdad las cosas que me desagradan. No temo decir que soy una ignorante. Muchas veces me he defendido a zarpazo limpio de críticas y quejas contra mi persona y he resistido estoica ante las burlas de los que no me toman enserio: “Solo es un gatito”. He rugido tantas veces para expresar la ira que me embarga, para descargarla en sonido, para apocarla en el estruendo. Me gusta acechar a los seres, escrutarlos con mis ojos de fuego, atacarlos desprevenidos. Si, es un método cobarde, pero nadie puede negar la astucia en ello. He tenido muchos amantes, pero como vienen se van, y por ello abrazo mi soledad. Aquí entra en juego mi fénix interno, que me ayuda a rehacerme cuando las lágrimas parecen haberme disuelto en un desecho de burbujas rotas. Otras veces soy una lechuga. Sí, amigos míos, una lechuga azul: fresca, descolorida, vegetal, imparcial. Más o menos como un zombie sin pilas. A veces soy un escalón, pues muchos me pisan todos para llegar a la cima y me dejan atrás, sucia e indignada. También a lo largo de mi vida he sido dragón; sabia, madura y equilibrada en mis decisiones y ante cualquier otra cosa. O podría ser también un nomeolvides, pequeña, frágil, inadvertida y chillona. Esperando ser recogida, pero siempre singular; no me gana la gravedad cuando deseo crecer. Existe en mí también aquella súper-mujer, que todo lo puede, que nada la atemoriza, orgullosa arrogante, ególatra, segura, seductora… es una cabrona, y tal vez por ello casi nunca la dejo salir. Podría decirse de mí que soy objeto, que soy persona o una loba desgraciada, pero en definitiva soy títere, soy piso, soy nube, soy flor, soy cuchillo y espina, perfume y lápiz, cabeza y día, cielo y manto, dios y nadie. Soy un tigre, ¿Se entiende?







EVM

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